Antiguas columnas del Templo de Venus y el Coliseo en Roma

Antiguas columnas del Templo de Venus y el Coliseo en Roma
Antiguas columnas del Templo de Venus y el Coliseo en Roma. Foto tomada de internet.


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

domingo, 22 de enero de 2017

¡Oh, Venus!

Venus impresionando en la noche escandinava. 
Foto tomada en Gävle. Foto de Gustavo Figueroa V.

Estimados amigos de Contrastes:

El tiempo va raudo y ya nos estamos acercando, inexorablemente, al final del primer mes del 2017; nuevamente es domingo y aquí estoy en esta ágora fantástica para reunirme con todos ustedes y compartir poesía.
Recientemente, me encontré con un blog que tiene por título “mi fular”;  aquí, encontré poesía y fotografía que me parecen de muy buen gusto. La poeta, administradora del mencionado blog, se llama Carmela y sé, por su perfil en blogger,  que es de España. Hoy, amigos míos, les comparto uno de los poemas de Carmela y les invito a visitarla en el siguiente enlace:


Fotografía de la Poeta Carmela del blog mi fular
©

Acaricié la noche abrazada a tu abismo


Ardía un oculto fuego en el fondo de tus ojos
como un faro eterno en una negra noche
y sin miedo,  y a la luz de una ola inacabable,
acaricié la noche abrazada a tu abismo.
- A veces amar es lo único posible -
y solo después de haberte amado
y  en la intimidad de un suspiro
desde el pozo de tu boca dijiste: siempre.
Siempre, y se paró el tiempo

Carmela
©

El nacimiento de Venus del artista francés 
 Alexandre Cabanel (1823 . 1889)


¡Oh, Venus!


Siempre te amaré
oh, Venus misteriosa,
diosa coqueta
en la noche escandinava;
me llamas con el brillo
de tu risa sideral,
esplendida y distante,
hechicera ardiente.
Oh, Venus misteriosa,
tú que vuelas luminosa
en esas noches estrelladas
de cielo celestino y boreal,
tú que me llamas y me miras,
oh, diosa eterna del amor,
amante de fuego por dentro,
deja caer tu túnica de plata
y déjame ser, ay, mortal terrestre,
el rapsoda que te cante,
la semilla fértil que te llene,
lo que tú quieras,
amante enamorada.
¡Siempre te amaré!


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Cae la tarde en Gävle, Suecia. 
Fotografía de Gustavo Figueroa V.

Canto a ella


Primavera en tus senos,
maná abundante
para mañanas o noches frugales.
Música en tu voz,
fantasía nívea,
cuerpo de mujer.
Mi corazón palpita
y grita tu nombre,
mis ojos te buscan
en la plácida noche
de sueño profundo,
de luna llena y viento sereno.
Luz de media noche,
destello pélvico y sensual
desde la lucidez pacífica
del abrazo intimo
como una ola ligera
que besa y se recoge.
La lucidez de tu intelecto
tiene el brillo de aurora boreal,
nada te define ni limita,
¡eres, contra todo
y sobre todo, eres!


Gustavo Figueroa Velásquez
©
Nana Mouskouri (Grecia)
No me da miedo morir junto a ti.