Bogotá, la ciudad capital de Colombia. Foto tomada de agenda.deusto.es

Bogotá, la ciudad capital de Colombia. Foto tomada de agenda.deusto.es
Bogotá, la ciudad capital de Colombia. Foto tomada de agenda.deusto.es


Cada semana dejo mis poemas como una forma de establecer un diálogo abierto y de puro sentimiento con todos ustedes que me leen y me estimulan a continuar en esta aventura de hacer cultura. Cada visita, cada palabra de ustedes es un paso más hacia la cima del hombre nuevo, el hombre sabio.

lunes, 16 de octubre de 2017

Lo mismo que hace 30 años

Greccy Figueroa Andrade recibió de la 
Fundación Universitaria María Cano 
el titulo de Fisioterapeuta.

Queridos amigos de Contrastes, la edición de esta semana será como el nombre de este blog, de contrastes; para comenzar de manera positiva, quiero comentarles que el pasado miércoles 11 del presente mes, mi sobrina Greccy Figueroa Andrade obtuvo el título de fisioterapeuta, título otorgado por la Fundación Universitaria María Cano de la ciudad de Cali, Colombia. Como es lógico, este gran logro de mi sobrina es un motivo de orgullo para toda mi familia y, por supuesto para mi.
Desde Contrastes hago llegar mis felicitaciones a nuestra nueva profesional y, claro está, a sus padres y hermanos y le deseo un futuro exitoso.

Querida sobrina, te envío un abrazo inmenso y lleno de orgullo. 


 Ahora la parte triste para mi y para tantos compañeros que tan valientemente siguen luchando por la paz y por un nuevo país con justicia social  en Colombia.

Genocidio de la UP (I)


Ahora que hablamos de paz


Ahora que hablamos de paz en Colombia,
que soñamos con un abrazo fraterno,
cuando las lágrimas no son gotas de dolor
sino ríos cristalinos de reconciliación,
yo tengo tantos hermanos que necesito abrazar;
tengo un corazón de puertas abiertas
para que entre el que me quiso matar,
para que florezca un himno de paz y alegría,
un corazón que es una llama de vida,
todo mi ser, libre, como un pájaro libre.
yo tengo tantos hermanos, hermanos para la paz,
ellos son negros, indios, blancos, mulatos, mestizos,
con todos voy caminando soñando la luz del sol,
buscando la patria nueva, la patria de la verdad,
la tierra donde nacimos para vivir con dignidad.


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Esta semana, los compañeros de la Unión Patriótica de Colombia, movimiento político de izquierda y de sectores progresistas de ese país, del que formé parte y del cual me sigo sintiendo unido,  han sido amenazados de muerte por un grupo paramilitar autodenominado “Autodefensas Gaitanistas de Colombia”.  Entre los amenazados figuran Aida Avella, Jahel Quiroga, Gabriel Becerra, Felipe Santos, Pablo Arenales; en total son 10 los compañeros amenazados. Quiero mencionarles que La mayoría de los miembros de la Unión Patriótica, hombres y mujeres, fueron asesinados por el fascismo colombiano, un contubernio de los grupos paramilitares y sectores militaristas dentro y fuera del Estado colombiano; se estima que más de 4000 miembros de la Up fueron asesinados y algunos de los que sobrevivimos a esta barbarie de “la democracia burguesa colombiana” estamos obligados al exilio hace ya más de 30 años. Treinta años y, aunque hoy más que nunca, se habla de paz en Colombia, se está muy lejos del respeto de las ideas, del libre derecho de las personas a disentir del Estado colombiano y a proponer alternativas para construir un país incluyente para el bien de todos los colombianos sin excepción. 

Genocidio de la UP (II)


Hace treinta años fue asesinado (1987) uno de los hombres más respetados en Colombia, un humanista y hombre de leyes, el compañero Jaime Pardo Leal y, allí no paró la barbarie, luego, el 22 de marzo de 1990, fue asesinado Bernardo Jaramillo, quien reemplazara a Jaime Pardo Leal. Las palabras de Bernado Jaramillo, algunos meses antes de ser cobardemente asesinado, siguen vigentes hoy en día: “ No se puede ser consecuente con la paz y hablar de paz mientras no se combate efectivamente a los grupos paramilitares...”.

Genocidio de la UP (III)

El pueblo colombiano quiere la paz, pero los enemigos de este anhelo del pueblo, una jauría fascista, piensan y quieren el lenguaje de la guerra, el lenguaje de la barbarie y no están dispuestos a permitir que las organizaciones populares avancen en el camino de transformar a Colombia y sacarla de la larga y horrible noche de la violencia y las desigualdades sociales.
Hago esta denuncia en mi blog porque siento que mi conciencia no estaría tranquila sino contribuyo, mínimamente, con hacerle saber al mundo que en la tierra del flamante Premio Nobel de la Paz, el presidente Juan Manuel Santos, el derecho a las ideas, cuando no es el de la derecha fascista, es acallado con el asesinato.  
El Estado colombiano, en cabeza de su presidente Juan Manuel Santos debe brindar las suficientes garantías a la Unión Patriótica y a todas las organizaciones populares para el libre ejercicio de sus actividades políticas y para que se respete la vida de los miembros de todas estas organizaciones. 

Compañeros de La UP asesinados en Colombia.


Cuando se me atasca el llanto


Cuando se me atasca
el llanto en la garganta
y los ojos se desbordan
en lágrimas,
cuando se me vienen,
de repente,
todos los sentimientos
al alma,
a esta alma que goza y sufre,
cuando me pasa eso,
¡ay, qué mortal me siento!
y la resaca de los años idos
aflora como un río crecido,
como la inexorable muerte
con su horror interminable,
como cuando el amor
abandona la carne pútrida
para ser sólo sentimiento.
Cuando se me atasca
el llanto en la garganta
y los ojos se desbordan
en lágrimas,
siento, entonces,
la levedad gélida
de un segundo huérfano de horas,
el golpe de un rayo misterioso
en las costillas,
el aullido de los lobos
destrozando, impertérritos,
el aplomo de mis nervios.


Gustavo Figueroa Velásquez
©

Amigos de Contrastes, les ofrezco a continuación un enlace que los llevará a un interesante artículo publicado en Le Monde Diplomatique por el compañero Carlos Fajardo Fajardo y que tiene que ver con la actual masificación mediática de la mentira y sus perversos fines políticos. 


Horacio Guarani - La voz de la madre de Hiroshima 
( y de muchas madres de Colombia).